Alejandra Bueno y el FEM TOUR TRUCK

Durante el 2016 ha recorrido las carreteras de distintas ciudades: Bilbao, Madrid, Valencia, Barcelona, Vitoria en España y Colivha y Lisboa en Portugal, el FEM TOUR TRUCK, Muestra Itinerante de Videoarte Feminista y cuya artífice es la artista Alejandra Bueno. La asociación Guerrilla Food Sound System, convocó la I Edición internacional de cine feminista de acción, actividad incluida en el programa de la Bienal Miradas de Mujeres 2016, organizada por MAV, la asociación Mujeres en las Artes Visuales. La selección de vídeos de la convocatoria FEM TOUR TRUCK se exhibieron en el festival a lo largo de todo su recorrido, una muestra concienciada con el género femenino, que muestra desde las problemáticas en torno a la violencia, como son los problemas de identidad, estereotipos y cuerpos colonizados, haciendo énfasis en visibilizar a una mujer fuerte, empoderada, una mujer libre, dueña de si misma. Submergentes entrevista a Alejandra Bueno.

Quizás lo primero sería conocer,  cómo se te ocurrió el formato de Fem Tour Truck? y lanzarte a la carretera, recorriendo ciudades organizando debates y complicidades, mostrando audiovisuales y bebiendo cerveza casera a ritmo de música realizada por mujeres…

Este formato de camionera cultural nace ya desde hace unos años, cuando formamos la plataforma de difusión cultural guerrilla food sound system, donde nos hemos juntado un chef y una artista con el objetivo de generar cultura en las calles y rescatar el concepto de las sound systems tomando en cuenta el carácter colaborativo de estas, esa sound system de los Estados Unidos que recorría las calles con un coche y unos bailes juntando gente para que tomaran parte de aquel encuentro cultural que se nutría de sus participantes y crecía con ellos. Nosotros tenemos una filosofía horizontal en la que todos somos creadores de este proyecto de vida y todo aquel que se una es creador y coautor de la plataforma y por ende del proyecto cultural. Desde hace ya tres años venimos descolonizando las calles y recuperando los espacios públicos, creemos que la cultura está ahí fuera y no en las instituciones, por ello cuando fuimos creciendo nos compramos un camión, en los primeros eventos salíamos a la calle con una cocina autoconstruida con ruedas hecha con un bidón de 1000 litros de agua, era la cocina cultural con ruedas de Cocina de Guerrilla que salía a las calles a luchar por la soberanía alimentaria y los derechos alimentarios, se hacían talleres y teatros interactivos, después llegó la furgoneta y creció la familia, de cada evento destinábamos un porcentaje para la compra de material, hasta el día de hoy que hemos conseguido tener una sala de variedades móvil. Cuando ya llegamos a este punto la Bienal miradas de mujeres lanza una convocatoria para acoger proyectos dentro de su programación. Mi trabajo artístico siempre se ha centrado en el videoarte y mi lucha ha sido hacia el sistema patriarcal, nunca he dudado de que el arte además de ser un entretenimiento, tiene el deber moral de luchar, y más aún el audiovisual quien tiene el carácter narrativo más importante en los últimos tiempos, los medios de comunicación y el videoarte comparten ese mismo lenguaje que adquiere una responsabilidad social crucial en esta encrucijada de poder. Por lo que gracias a nuestro espíritu guerrillero insaciable, mi cruzada feminista y nuestra plataforma cultural, decido que tengo la obligación de llevar a las calles un espacio de debate, creación y entretenimiento para cuestionar el sistema patriarcal con la gente corriente, bajo un formato amable y festivo que no intimide a la gente, una fiesta enfocada desde las mujeres para hombres y mujeres. Cuando realizas un evento feminista la gente no se acerca por curiosidad, pero si disfrazas el evento y lo pones en la plaza se acerca hasta el perro.

 

Cuando haces del arte y el feminismo una necesidad vital, ¿piensas que la sociedad está necesitada o necesita compartir estas experiencias?

Personalmente esta desigualdad me toca de lleno como a todas, en un principio mi crítica desde el arte estaba enfocada al consumismo, pero creo que la lucha feminista me concierne mucho más y necesita aliadas. El arte tiene la capacidad de llamar la atención sin atacar, es una opción, no es una campaña publicitaria que te diga haz esto o haz lo otro, es alguien que hace que te cuestiones tu vida, tu entorno y tu misma persona sin ser invasivo. Desde siempre he tenido un espíritu rebelde, mi contexto también ayuda, en el País Vasco nos gusta quejarnos y llevar la contraria al sistema y eso también se puede ver en el movimiento feminista de Euskadi, no nos cuesta salir a la calle a manifestarnos y hay un alto grado de concienciación y de empoderamiento por parte de la mujer.
La sociedad está muy reprimida, vivimos bajo muchos tabúes y en este tour hemos liberado a mucha gente que se ha animado a contarnos historias, que nos ha dado las gracias por darle un lugar y por dejarle hablar, por lo tanto, sí me reafirmo en la existencia de la necesidad de crear estos espacios de sororidad, de compartir, de empoderarse y ser reflejo de una nueva mujer que visibilice el cambio, pues aunque no consigamos mover conciencias, despertar el pensamiento crítico podremos ser el ejemplo y comenzar a normalizar la igualdad de género.

 

Cómo está siendo la acogida por parte de la gente? Hay aceptación, rechazos..

Para nosotras ha sido un éxito absoluto, con sus aceptaciones y sus rechazos por que ambas opciones justifican que sigamos haciéndolo, una nos reafirma y la otra nos evidencia la necesidad. Ha habido de todo, muchísimas más aceptaciones que rechazos y algunas indiferencias que no quieren posicionarse ante nada, pues todavía se sigue sin entender qué es el feminismo, y se ha mancillado su imagen desde el patriarcado.
La gente se ha divertido y se ha llevado un recuerdo positivo de un evento feminista que creo que es lo que importa, para tratar de limpiar un poco la imagen. Han bailado, opinado, cocinado, pintado y sobre todo han visto una selección de vídeos que no pasa desapercibida, una muestra que a través del humor y la estética audiovisual nos habla de nosotras en pie de guerra, contestatarias, libres y empoderadas.

Sientes diferencias entre la gente de distintas ciudades, a qué piensas que se debe?

Si se nota diferencia pero muy mínima, en Euskadi todo el mundo está muy conciencia y llevan una lucha muy personal y activa, este pueblo está muy enfadado quizás por lo que ya he comentado anteriormente. Madrid es impersonal, creo que las ciudades grandes pecan de serlo, pero aceptan lo que sea y hay mucha disponibilidad. La mayor curiosidad ha sido Covilha en Portugal, fue la ciudad más pequeña a la que fuimos, en las montañas a una hora de la frontera, fue un lugar muy especial en el que el feminismo les roza la superficie pero que están abiertos a todo y agradecidos de que a su pequeño lugar llegue gente de fuera a ayudar, quizás esa sea la clave, nosotras sabemos que nuestro formato es de calle pero puede que sea también para esos espacios a los que no llega nadie pues valoran el doble lo que haces, sin embargo en las ciudades grandes acostumbradas a eventos la tónica se ha convertido en la de exigir, y es así para llegar al publico hay que cuidar mucho las formas, y es muy exigente por mucho que vayas a los lugares más alternativos.
Todas as ciudades y sus gentes son diferentes, el contexto hace a la persona, y hay lugares más tradicionales, más católicos, más cosmopolitas, más rebeldes y eso define un poco la idiosincrasia se sus gentes, no por norma general pero modela una primera base.
Ahora acabamos de empezar el tour en Latinoamerica, el primer lugar ha sido Portoviejo, Ecuador, y te das cuenta del cambio y de la falta de interés por los eventos culturales, es una sociedad familiar que vive por y para la familia y ese es su evento cultural. En Colombia ha sido diferente, hay mucho más movimiento y se cuestiona muchas cosas, por lo general son países alegres que hacen fácil la recepción de eventos en la calle, la asimilación es un trabajo más lento por toda su tradición y acervo cultural.

Te has planteado continuar este formato por otros países?

No me cabe la menor duda, me lo he planteado y lo voy a hacer, de momento seguimos aumentando la lista de países en Latinoamerica y el año que viene volveremos a lanzar convocatoria y formaremos una nueva agenda de ciudades, puede que esta vez pensando en ciudades más pequeñas y rompiendo barreras en Europa, nuestro handicap es un camión que consume mucha gasolina pero también es nuestra identidad. Nos gustaría ir a Francia, Alemania e Italia y repetir España y Portugal. El machismo es un problema universal que no tiene fronteras así que nosotras tampoco

 

Alejandra, puedes contarnos tu experiencia, tus sensaciones al realizar la performance 80 Balas. ¿Por qué la hiciste?

80 balas quiere hablar de los feminicidios, en este caso concreto en Ecuador, y pretende dar visibilidad a esas mujeres olvidadas. Mi llegada a este país fue muy chocante por toda la desigualdad de género que existe y por el micromachismo constante en las calles, por lo que mis primeros trabajos estuvieron enfocados a eso, después quise tratar esa otra violencia que llega a matar a las mujeres. Comienzo levantando información en la  Dirección Nacional De Delitos Contra La Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión Y Secuestros de la policía nacional del Ecuador, donde a parte de un número quería un nombre pero no me lo pudieron dar. De este encuentro con la policía, me hablan de la cantidad tan grande de casos de violencia domestica e intrafamiliar, es decir nos topamos ante una sociedad que cree que puede tomarse la justicia por su cuenta y que la violencia es la principal herramienta de la justicia… de hecho la policía me pide si puedo dar talleres de respeto en las comunidades. Esto fue realizado la primera semana de abril, días después nos sacude un terremoto que nos hace perder la comunicación y el contacto.
Mi objetivo al realizar esta pieza es el de volver a mostrar a cada una de esas mujeres asesinadas mediante la experiencia de vivir un acto violento a propósito, una bala por cada mujer. En el acto simbólico de disparar a una mujer indefensa se evidencia la situación social que se vive de poder y sumisión. En este acto de somatización de culpa y dolor se muestran varias sensaciones, el miedo, la incertidumbre, los nervios, el dolor, el aguante… finalmente es un ejercicio de resistencia hacia el patriarcado, mi cuerpo temblaba en esos momentos pero me cabeza me obligaba a aguantar por las 80 mujeres muertas en el 2015 y lo que llevábamos de 2016. Siempre he creído que el cuerpo, tanto en el arte como en la vida es un campo de batalla y un cuerpo político con el que todos nos identificamos, por lo que trabajar con el cuerpo produce una reacción de empatia innata que hace que te cuestiones porqué lo hace.
De momento Ecuador está siendo una fuente de inspiración para mi trabajo, no le doy las gracias, preferiría sacar mi crítica a los medios de comunicación como lo llevo haciendo años, pero aquí el problema más palpable está en las casas y en las calles.

 

Si quieres comentar alguna cosa más…,

La mujer no nace se hace, esta frase de Beauvoir me ha marcado mucho y es muy gracioso que yo me haya convertido en embajadora del feminismo, de pequeña era la machorra, no me gustaba andar con chicas, yo solo jugaba a fútbol, me subía a los arboles y odiaba las faldas, las cosas de niñas no me interesaban. ahora veo que esas cosas que nos definen de pequeños son simples estereotipos, y que jugar a las muñecas no te convierte en una mujer, y que si tengo una hija algún día jamás la llamaré princesa ni le compraré cosas rosas, no le hablaré del amor, le dejaré que vista como quiera, que tenga el pelo como quiera y no la encasillaré bajo formatos predefinidos. Ojalá que este Festival pueda seguir rodando o volando, para mostrar este tipo de cosas, no hace falta ser lo que la sociedad espera que seas sino lo que tu quieres ser.
Retomando tus palabras: Gracias por ayudarnos a re-escribir la HERtoria

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