AÑOS MUERTOS, novela de María Villamayor

Una tarde de invierno, viernes, me cito con María Villamayor, después de haber leído

su última novela Años muertos publicada por la editorial Samaruc a finales del 2016. El

buen clima, casi primaveral y el ambiente del centro de Valencia, es un marco

incomparable para nuestra reunión, acompañada por un buen café. Su sonrisa, pero

también su inteligencia y saber estar, son su carta de presentación para una

conversación agradable, centrada en la superación y en la sanación que transmite su

último libro, el cual engancha desde el principio hasta el final. Y es que Años muertos,

nos habla de la mala experiencia de Ángela Mondéjar, víctima de violencia de género

que llega a Valencia, por casualidad, para empezar una nueva vida a orillas del mar, en

la Malvarrosa. Justamente la misma semana en la que llevo a cabo esta entrevista,

cinco mujeres han sido víctimas del feminicidio en nuestro país, cifras que son

producto de la sociedad patriarcal que nos alberga.

María Villamayor con su libro e Irene Ballester Buigues Fotografía de Alejandra Raga Rivero

Los años muertos de Ángela Mondéjar, pues cada quién tiene los suyos como le dirá su

buena amiga Matilde, han sido dejados en Cádiz, ciudad donde fue víctima de las

palizas propiciadas por Óscar, su expareja, que además la ha sumido en un infierno.

Valencia, sinónimo de luz y de mar, al que ella se sentirá enganchada, es la ciudad que

le permitirá recobrar su autoestima, su personalidad y en definitiva, su vida. Años

muertos transcurre entre en la pensión Valverde situada en la Malvarrosa y el hospital

San Juan de Dios, dos escenarios en los que la protagonista, recobrará su confianza y

autoestima por parte de quienes allí residen o están hospitalizados, volviendo por fin,

a ser libre. De la mano de Leo, uno de los protagonistas clave en la recuperación de

Ángela, redescubrirá el deporte, y correr, la conectará otra vez con su cuerpo, con las

metas propuestas y también con las superaciones.

María Villamayor autora de Años Muertos Fotografía de Alejandra Raga Rivero

El nombre de Ángela significa “mensajera de Dios”. Y para mí, como lectora de este

libro, Años Muertos transmite muchos mensajes, todos ellos en clave positiva. Los años

muertos son los pasados, no son los protagonistas de este libro, pues como bien nos

enseña Ángela, importantes son los años que quedan por vivir, tras la superación del

dolor y la recuperación de la autoestima. Todos los personajes que se cruzarán en el

camino de Ángela, están, al igual que ella, cerrando etapas negativas, cerrando ciclos

de vida para abrir otros positivos, en definitiva, dejando atrás sus años muertos. No

hay victimización en la vida de ninguno de ellos, sólo esperanza y progreso. Todo ello

con la intención de aprovechar las segundas oportunidades que les va a brindar la vida,

porque el poder de superación reside en uno mismo.

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