Poeta que no monja, Juana Inés

Hoy, 21 de marzo, es el Día Mundial de la Poesía. Fecha escogida por la UNESCO que tiene como principal objetivo  “apoyar la diversidad lingüística a través de la expresión poética y dar la oportunidad a las lenguas amenazadas de ser un vehículo de comunicación artística en sus comunidades respectivas”. No es casualidad pues que mi primera intervención en este medio tenga como objetivo recuperar una de las voces femeninas más importantes de la literatura en español y que además conocía y empleaba la lengua de los indígenas. Estoy hablando de (Sor) Juana Inés de la Cruz, exponente del Siglo de Oro de nuestras letras, aunque muchxs ni oyéramos de ella al estudiar literatura en este selectivo sistema educativo nuestro.

Patricia Arriaga Jordán, creadora, fotógrafa, escritora, directora y productora, a quien os invito a conocer, recupera la figura de Juana Inés sin censuras. Una serie televisiva, disponible en Netflix, llevada a la pequeña pantalla en 2016, que refleja sin tapujos a una mujer real, que peleó por lo que era justo, pero que le fue negado. Una mujer con talento cuyo único pecado fue ese, ser una mujer y además con talento para la literatura. Y “para más inri” inteligente, más que muchos de sus coetáneos ilustres.  Subversiva, sin pelos en la lengua, ¡y que lengua! Creó poemas excepcionales y aunque le fuese prohibida la escritura, escribió hasta el fin de sus días, incluso de teología, algo totalmente prohibido para las mujeres.

Juana Inés” es una serie de televisión mexicana co-producida por Canal Once y Bravo Films, una serie de acentos, que refleja el momento de la post-conquista (a la que preferiría llamar invasión) de América, donde la Corona Española seguía ostentando el poder, relegando a los virreyes a meros “funcionarios” que podían cambiar en función de sus pareceres y objetivos (dato importante para comprender algunos cambios en la vida de Juana Inés). Patricia no se corta a la hora de tratar un tema tabú de la biografía de este icono de nuestra literatura, su sexualidad. La Inquisición, libros prohibidos, amores lésbicos, traiciones; una mujer con una fuerza y un carácter que revolucionaron y enfrentaron a la Iglesia y la Corona. Un cóctel que junto a una cuidada dirección artística son sinónimos de éxito pero sobre todo, de debate. Juana Inés no fue una santa, pero tampoco fue “la peor de todas”. Su vida lleva irremediablemente a preguntarnos: ¿por qué por ser mujer y sabida de sus talentos es que peca de soberbia?

el beso

Y para terminar y antes de que os descarguéis la serie, uno de sus poemas, pues si buscamos algo que podría faltarle a esta entrega televisiva, son más de sus versos y sus palabras cargadas de fuertes convicciones:

Hombres necios.

Arguye de inconsecuentes el gusto
y la censura de los hombres que en
las mujeres acusan lo que causan

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia,
y luego con gravedad
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Queréis con presunción necia
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Tais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que falta de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que con desigual nivel
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata ofende
y la que es fácil enfada?

Mas entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos enhorabuena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada,
la que cae de rogada
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?

Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar
y después con más razón
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

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